El número 100: mujeres de marzo

El feminismo expresado por el canal de la moda - la corriente ha traspasado las  colecciones del otoño. Van Noten no articuló el conocimiento del momento político como un argumento de su colección. Más bien durante una vista anticipada y en sus apuntes de espectáculo, él indicó que este espectáculo marcaría un mojón - sería su show número 100, incluyendo de mujer y hombres. Él tomó la oportunidad para mirar hacia atrás, él escribió en los apuntes, "Celebrando sin la nostalgia y con poco artífice." Van Noten decidió divertirse no con una fiesta o un juego de campanas y guirnaldas, pero con la ropa y las mujeres que han telegrafiado su poder a partir del principio - literalmente las generaciones de modelos de pasarela. 

Abrió con Kristina de Coninck, acto seguido sus favoritas de los 90's; Amber Valletta, Ana Catalina Lacroix, Carolina Murphy, Alek Wek, Cecilia Chancellor, E'lise Crombez, Irlanda O'Connor, Esther de Jong, Guinebra Van Seenus, Kirsten Owen, Liya Kebede y Nadja Auermann, que compartieron la pasarela con las familiares las caras de hoy.

Van Noten los vistió para aprovechar su fuerza, tanto como individuos y como en su propio género. Él hizo de las ropas las manifestaciones con aquel mensaje de ser sí mismo, una decisión valiente. Los diseñadores a menudo dicen que su ropa debería proyectar a las mujeres que los llevan, pero más a menudo que no, la pasarela no hace un orden a aquella posibilidad. Aquí lo logró, siempre poderosamente, no siempre fácilmente. Como nos tiene acostumbrados, Van Noten cruzó elementos tradicionales masculinos y femeninos sobre su pasarela. Aquí, él favoreció los hombros, ampliamente se destacó la sastrería de corte, entregó tanto sin trabas la ya conocida adición de mangas de piel sintética vistosas a un abrigo negro, y discos grandes, gráficos bordados al dobladillo del otro. 

otro mensaje grande de Noten: estampados; él es un amo del género. Como la parte de mirar hacia atrás, él reanimó el modelo favorito de su archivo, sobre-impresión ellos con adornos adicionales de modo que nada sea hoy como era entonces. Esto hizo para una demostración valiente en una paleta audaz que unos pueden considerar el culto, que comienza con la naranja. Él usó las copias sobre algunos pedazos adaptados así como piezas y vestidos encantadores lánguidos de seda y aterciopelados. Cabe destacar que las pieles eran todas sintéticas.

Para el gran final las modelos se pararon en masa en la punta de la pasarela, imaginen ustedes, entre 50 a 63 looks. Fue difícil no ver la fuerza de las piezas y de las mujeres al unísono pero cada una en un microcosmo que hacía referencia a la marcha de las mujeres de marzo.